1.100.000 €
Metro2 Construido | 8.462 € |
Construida | 130 m2 |
En una de las avenidas más emblemáticas y codiciadas de Barcelona, presentamos esta magnífica propiedad situada en una finca modernista catalogada, que conserva toda su majestuosidad arquitectónica y los detalles restaurados del modernismo barcelonés. Sus techos altos con molduras originales, balcones de forja y una fachada imponente se abren directamente a la vibrante rambla de Catalunya, con vistas privilegiadas a la plaza de Catalunya y en pleno corazón del Eixample. A escasos metros del paseo de Gràcia, nos encontramos con una vivienda exterior con cuatro balcones que dan a la calle. Destacan sus espacios luminosos y elegantes: un amplio salón principal con salida a dos balcones —que inundan el espacio de luz natural y ofrecen unas vistas despejadas a la avenida y a la plaza de Catalunya—, techos restaurados con molduras originales —que reproducen con fidelidad el artesonado clásico del modernismo—, paredes en estucado veneciano —lo que aporta textura, brillo y un toque de sofisticación—, cocina amplia y funcional perfectamente integrada, comedor independiente e insonorizado —ideal para celebraciones privadas o trabajo en remoto con total privacidad—, tres dormitorios —dos dobles con armarios empotrados de madera natural y acabados de alta calidad, y un tercero individual, ideal como dormitorio juvenil o despacho—, un dormitorio adicional junto a la entrada —actualmente acondicionado como vestidor— y dos baños completos con acabados de calidad. Los suelos de mármol travertino en tonos beis aportan calidez, elegancia y coherencia a todos los espacios. La finca regia, completamente rehabilitada, cuenta con un vestíbulo revestido en mármol y un ascensor con cabina de época restaurada, por lo que se puede observar la belleza y el valor del patrimonio arquitectónico barcelonés. Una propiedad única para quienes valoran el diseño, la historia y el lujo en su máxima expresión. Situada a pocos pasos del paseo de Gràcia, rodeada de boutiques internacionales, restaurantes de autor y edificios modernistas icónicos, además de contar con el privilegio de disfrutar de unas vistas impresionantes a la plaza de Catalunya. Una oportunidad excepcional para quienes desean no solo residir en Barcelona, sino formar parte de su legado cultural y arquitectónico.