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3.800.000 €
| Metro2 Total | 15 € |
| Metro2 Construido | 1.900 € |
| Total | 253.755 m2 |
| Construida | 2.000 m2 |
| Útil | 2.500 m2 |
Ubicada en el exclusivo y codiciado entorno de Galdent, en el municipio de Llucmajor, esta extraordinaria finca mallorquina representa una oportunidad única por su dimensión, su carácter histórico y su enorme potencial. La finca de Galdent está históricamente vinculada a la nobleza mallorquina y tradicionalmente asociada a la Casa de Ayamans, uno de los linajes más antiguos y relevantes de Mallorca. El Condado de Ayamans, creado en el siglo XVII, perteneció a una familia noble con extensas posesiones rústicas en el sur de la isla, siendo Galdent una de las grandes fincas históricas del territorio, destacada tanto por su extensión como por su capacidad productiva y estratégica. Las características arquitectónicas que aún conserva la propiedad —como las casas tipo palacio rústico mallorquín, los aljibes de gran capacidad con techos abovedados y la organización del conjunto en múltiples fincas registrales— son propias de las grandes posesiones nobiliarias vinculadas a familias como la de los Condes de Ayamans, concebidas no solo para la explotación agrícola, sino también como espacios de representación social y control territorial. Si bien a lo largo del tiempo la finca pudo fragmentarse o cambiar de titularidad —como ocurrió con muchas posesiones históricas de Mallorca tras los procesos de desamortización y divisiones hereditarias—, Galdent mantiene intacto su legado señorial, claramente perceptible tanto en su escala como en su arquitectura y estructura registral. La propiedad está compuesta por un total de 23 fincas registrales, de las cuales 5 son edificables, lo que la convierte en una opción especialmente atractiva tanto para un uso residencial de alto nivel como para un proyecto patrimonial o una inversión de gran valor. En su interior alberga dos impresionantes casas tipo palacio rústico mallorquín, construcciones de marcada presencia arquitectónica que conservan la esencia noble de las grandes fincas tradicionales de la isla. Destacan sus amplios volúmenes, la calidad de los materiales y los detalles originales que aportan carácter, autenticidad y prestigio. Uno de los elementos más singulares de la propiedad es su sótano histórico, donde se encuentran antiguos aljibes con majestuosos techos abovedados, un espacio excepcional de alto valor patrimonial, ideal para desarrollar una bodega, una zona wellness, un spa privado o un exclusivo espacio de ocio. La finca se extiende en un entorno natural privilegiado, con vistas abiertas al campo mallorquín, absoluta privacidad y una atmósfera de serenidad, todo ello a tan solo unos minutos de Palma, del aeropuerto y de las mejores playas del sur de Mallorca.